viernes, 10 de enero de 2014

Coco Chanel: huérfana, pésima cantante y espía nazi

Gabrielle Chanel quiso ser, en un principio, cantante y consiguió que el dueño de un café en París le permitiera cantar sus dos canciones favoritas, “Cocorico” y “Qui vu Coco?” (¿Quién vio al coco?). Los que asistían al café comenzaron a llamarla así, aunque también se dice que su padre solía llamarla Coco cariñosamente.


Coco nació en Saumur, Francia, el 19 de agosto de 1883. Tuvo seis hermanos entre ellos a su hermana Lucienne. Pero pronto quedo huérfana de madre, a los siete años. El padre intento dejar a sus hijos al cuidado de sus abuelos, pero estos no aceptaron, argumentando que era demasiada responsabilidad para dos ancianos. Los tres varones fueron acomodados en casas de familias de granjeros y las tres niñas permanecieron un tiempo en la casa de unas tías, quienes luego las internaron en un orfanato. Gabrielle no volvió a ver a su padre.

A los 17 años ingreso al convento de Moulins, en Francia. No fue una alumna brillante para las monjas, que trataban de enseñarle el arte de la costura. Pero Gabrielle mostraba señales de independencia desacostumbradas para su tiempo.
Finalmente deserto, no quería que nada le impidiera cantar en los escenarios. Creía que su educación había concluido y estaba lista para salir al mundo, por lo que se dirigió a Paris, una ciudad palpitante en el año de 1900. Tenia 18 años, unos ojos negros que llamaba mucho la atención, igual que una personalidad que comenzaba a ser arrolladora, pero nunca se distinguió por su belleza. Entonces comenzó a cantar en un café parisino.

Desgraciadamente, no tenía una gran voz. Un amigo suyo acostumbraba a apostar en los hipódromos y solía invitarla. Coco no provenía de una familia acaudalada, así que su destino con seguridad seria de un mal matrimonio o trabajar. Consiente de esta situación, se las ingeniaba para verse bien.

Recientemente y gracias a una biografía de nombre “Durmiendo con el enemigo: la guerra secreta de Coco Chanel”, escrita por el historiador estadounidense Hal Vaughan, Gabrielle Bonheur Chanel fue una espía de los nazis cuyo alias era Westminster.

Según Vaughan, Coco estuvo identificada con el número F-7124. También sostiene que “Chanel era más que simplemente una simpatizante y colaboradora de los nazis. Era una agente numerada que trabajaba para la Abwehr , la agencia de inteligencia militar alemana”.

Vaughan, asegura la editorial Knopf, escribió su libro basándose en documentos obtenidos en el Reino Unido, Alemania, Francia y Estados Unidos, donde constan “las extensas actividades de Chanel durante la guerra”. A lo largo de la II Guerra Mundial, la emblemática diseñadora francesa habría concretado misiones de inteligencia en Madrid y Berlín junto a su amante, el oficial Hans Gunter von Dinklage, algunas de ellas en nombre del general de las SS Walter Schellenberg, mano derecha del comandante en jefe de ese cuerpo, Heinrich Himmler.

De acuerdo al libro, Coco Chanel ostentaba una “arraigada” tendencia antisemita y utilizó su posición de espía nazi para recibir favores, como asegurarse la liberación de su sobrino de un campo militar o “arrebatarle” el control de su marca de perfumes a sus socios judíos, que se tuvieron que exiliar en Estados Unidos durante la guerra.

La célebre diseñadora, que protagonizó numerosas biografías y películas, murió en 1971 en París, ciudad a la que regresó a los 71 años –después de nueve años de exilio en Suiza– para resucitar su reputación y reinventar la marca con la que revolucionó el mundo de la moda.

Las revelaciones de esta singular historia de espionaje, que se mantuvo oculta durante seis décadas, provocó la reacción de la firma francesa. A través de un comunicado, la casa Chanel admite que hay muchas versiones sobre la actuación de la diseñadora en la guerra, pero argumenta que en realidad lo único que hizo es aprovechar su “relación de amistad” con el primer ministro británico Winston Churchill “para actuar como intermediaria entre los aliados y los alemanes , con vistas a un acuerdo de paz”.

La empresa niega, además, el supuesto antisemitismo de Coco Chanel, alegando que en su círculo íntimo había personas de origen judío. Entre ellas cita a la familia Rothschild, el fotógrafo Irving Penn y el escritor Jospeh Kessel.

Cierto o no, el pasado de Coco Chanel no cambiará su importancia en el mundo de la moda.

@Culturizando



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